sábado, 5 de julio de 2008

Jugarretas Despiadadas

Hace unos meses, en la presentación de los Cannes, Steven Soderbergh estrenó su último film titulado Guerrilla. En él, el actor puertorriqueño Benicio Del Toro encarnó al ahora “marketeado” Che Guevara. Del Toro aseguró sentir temor por la vida de Ernesto, ya que estudiarla es un constante descubrimiento y aprendizaje. Sin embargo, Soderbergh declaró que el idealismo del Che es un gran material de película que merece ser explotado al máximo.

Herbert Marcuse, un filósofo al que se le atribuyó la paternidad del movimiento hippie –manifestación absorbida por la mercadotecnia –aseguraba que, refiriéndose a la ebullición de los ideales setenteros, la contracultura está condenada a ser integrada por la monotonía del consumo que impone el sistema capitalista. La gente ha perdido su capacidad crítica y todas las masas van en una misma dimensión: el consumismo a gran escala. La oposición ya no existe porque, de manera sutil, ha sido tragada por la publicidad que vende un nuevo estilo de vida en el que todo parece ser very nice. Este sistema se ha valido de la manipulación de los deseos y las necesidades de las personas para poder lograr su propósito. Debido a esto, es normal ver, hoy en día, modas al “estilo hippie”, somos “anarquista” con nuestros padres, manifestamos nuestra “rebeldía” al llegar dos horas tarde de la discoteca, encontramos “punkers” maquillados y perfumados –obsoletos en el resto del mundo – y reggetoneros que regalaron su dignidad para alienarse con bulla, carros y piques –un complejo copiado de los norteamericanos –.

Otro gran pensador, Umberto Eco, en su último libro “A paso de cangrejo”, adjunta un artículo que habla sobre la carnavalización de nuestras vidas. Eco asegura que todo individuo necesita el juego como medio distractor y herramienta de aprendizaje; pero el juego, afirma, es más placentero cuando se practica sólo de vez en cuando e intensamente; es por ello que las viejas culturas -remotamente civilizadas, por supuesto –crearon al Carnaval. En la actualidad, nosotros, faro de la tecnología y creadores del cybermundo, hemos carnavalizado nuestras acciones y pensamientos. Desde la falta de vergüenza y lucidez como para atrevernos publicar nuestros escuálidos problemas a la gente, que por cierto, les importa un pito, hasta el goce de la degradación de nuestros ideales y de las personas a las que les tenemos una pizca de admiración. Ya no nos interesa el foodball, ni tampoco los deportistas –que cada vez se intoxican con más drogas y estimulantes para poder producir de manera anormal –sino los espectadores, las canchas, las zapatillas y los modelos. Ya no interesan los discursos presidenciales, sino los presidentes, sus prostitutas, sus liftings o sus “teteitos”. Ya no interesan los ideales de los grandes pensadores, sino sus vidas, sus secretos y el plató.

Para finalizar, no podría imaginar al Che, a Frida, a Joan d`arc, a Michelangelo, a Cleopatra, a la Piaf o a otras víctimas del consumismo presenciar sus vidas a través de una pantalla mercadotécnica, sabiendo que en la actualidad sus pensamientos, arte y filosofía son elementos de entretenimiento para una sociedad adicta a la carnavalización.

Poeta en el sonido



“Benedetto Croce decía que hasta los dieciocho años todos escriben poesía. De los dieciocho años en adelante, dos categorías de personas escriben poesía: los poetas y los cretinos. Es por ello, que personalmente prefiero considerarme un cantautor”. Un hombre que mantuvo la lucidez de sus pensamientos, que tocó los sentimientos del ser humano, que vivió intensamente y plasmó cada hecho en sus canciones. Fabrizio de Andrè, uno de los más grandes trovadores de los últimos años.
Sin pretensión de querer exagerar, Fabrizio De Andrè es un poeta de su tiempo. Cantautor que se negó al éxito momentáneo y al culto de las grandes masas. Un hombre anarquista que prefirió la dirección contraria, obstinada, y luchó contra la hipocresía social; un cronista de los pescadores, las putas, los culpables y los vagos, De Andrè es, sin lugar a dudas, un grande entre los grandes. Sólo basta dejarse llevar por las melodías de sus canciones para comprender su talento. Pero además, si entendemos sus líricas, nos sumergimos en sus personajes y entendemos la fuerte carga de sentimientos, se confirma de manera casi perturbadora el arte de este genovés.

Nacido en el 40, De André se formó en el seno de una familia humilde pero con mucha riqueza cultural. Sus primeros años los vivió en la provincia de Asti, al norte de Italia. Tiempo después, volvió a Génova para estudiar. Se graduó en la escuela superior y se interesó en particular por la poesía, la música y el teatro. En esta época, entabló amistad con Luigi Tenco, Bruno Lauzi y Paolo Villaggio, personajes que también conseguirían la fama a través de la música.

Pese a su afinidad por el arte, Fabrizio decide postular a la facultad de leyes. Sin embargo, en el transcurso de su carrera, canta en grupos de jazz y compone algunas líricas bajo la influencia de George Brassens, trovador francés de los 40 -llega a traducir muchas de las canciones de Brassens como Le Gorille (Il Gorilla) -. Grabó sus primeros discos a los 18 años, pero el gran éxito llegó en los años sesenta con La Canzone di Marinella, cantada a dúo con Mina. “Si una voz tan dulce no hubiera interpretado “La Canzone di Marinella”, con toda probabilidad habría terminado mis estudios de derecho, y ahora sería abogado. Doy las gracias a Mina por haber barajado las cartas a mi favor…".

Para la segunda mitad de los años sesenta, De Andrè realiza un verdadero "trabajo de músico". Interesado en su entorno social, el disco “La buona nouvolle” manifiesta abiertamente el conflicto que sufría con los dogmas de la iglesia católica. Basado en los libros apócrifos, De Andrè, siempre con un concepto sincero y humano, planteó una percepción distinta de la Virgen María, Jesús y, en especial, de María Magdalena. En sus canciones, evidencia los temores de un hombre que será colgado, la dulzura de una prostituta y los verdaderos intereses de una madre. El disco, a los pocos meses de ser lanzado, fue censurado y causó controversia en la Europa sesentera.

Pecados de Fabrizio

El periodo Karim se nombró a la primera fase de la carrera de De Andrè. Al final de los sesenta y con toda la ebullición del 68, Fabrizio cerró este periodo con el álbum “Peccati di gioventù”. En este disco, el cantautor italiano recopiló sus grandes éxitos, desnudando sus sentimientos y el estado de ánimo en el que se encontraba.

La vida de De Andrè había sido fuertemente golpeada debido al suicidio de su amigo Luigi Tenco. La depresión lo abrumaba y por eso, en la mayoría de sus canciones, Fabrizio cuenta tristes historias de presos, romances rotos, hombres de guerra y viudas desamparadas. Sin embargo y, pese al dolor que lo acongojaba, no dejó de lado la sátira en sus líricas y la ternura en sus historias.

El tratamiento sonoro de este disco fue de primera. Valiéndose de la simplicidad tecnológica, De Andrè pudo enfatizar en la mezcla de instrumentos folclóricos con ritmos modernos. Canciones como Il Fannullone, La Ballata del Michè, La città vecchia y Fila la Lana, muestran de manera sutil y verdaderamente placentera la fusión del vals con la tarantella. Instrumentos como a la bandolina, la guitarra, la flauta traversa y la flauta dulce acompañan de manera épica la suave y ronca voz de De Andrè. Sin embargo, en canciones como Geordie, La canzone dell´amore perduto y La Ballata dell´amore cieco, el jazz, el rock y algo del pop dominan estas canciones.

De Andrè no sólo mostró una tendencia melómana, sino una poesía evidente, desde el encaje de las rimas en cada estrofa, hasta la profundidad sentimental de sus historias. Es por ello que uno no puede dejar de mortificarse con el torpe de La Ballata dell´amore cieco que hace de todo, incluso morir, para conseguir la atención su amada. Resulta imposible no lloriquear con la historia de una pareja que tuvo un repentino amor en La canzone del amore perduto y es un hecho deprimirse luego de escuchar la historia de Michè, Marinella y de la dama abandonada que lamenta la muerte de su marido en Fila la lana.

Para los años sesenta y setenta, el concepto de héroe guerrero había sido idealizado por los viejos europeos y norteamericanos. La gente veía a los sobrevivientes como grandes hombres y a los muertos, como grandes santos. Fabrizio, siempre con distintas propuestas, abordó el tema del héroe y la guerra desde un punto de vista más sincero, más crudo. La histoia de Piero: el soldado que no sabe por qué está en la guerra y por ello se siente iracundo, muriendo tan rápido que no pudo darse cuenta de que es "carne de cañón". De igual forma, la esposa que esperaba el regreso de un soldado vivo y no de un héroe muerto en La Ballata dell´eroe, dejan un conflicto referente a nuestros valores patrios y un vacío en nuestras vidas.

Años después, Fabrizio siguió fiel con su estilo de trova, pero también probó la fusión de nuevos ritmos. Frases como “aquello que no tengo, es aquello que no me falta” fueron acompañadas con ritmos countries y, canciones como Bocca di Rosa e Il Pescatore, se convirtieron en el símbolo de las meretrizes, los bandidos y los miserables. Tiempo después, el sindicato de prostitutas, agradeció formalmente a De Andrè por su interés hacia ellas.

“Siempre he pensado que hay poco mérito en la virtud y poca culpa en el error. También porque hasta ahora no he comprendido bien que cosa es exactamente la virtud y que cosa es exactamente el error. Si nos trasladamos en el tiempo vemos como los valores se convierten en desvalores y viceversa. Es cuestión de transportarnos en el tiempo: había una moral en el medio evo que ahora es absolutamente rechazada. Hoy nos lamentamos por el gran tormento sobre la pérdida de valores. Yo pienso que los jóvenes de ahora nos es que no tienen valores, tienen sus valores que seguro nos rehusamos a comprender porque estamos muy aficionados a los nuestros”.

Para el 98, Fabrizio de Andrè realizó un concierto de dos días (13 y 14 de ferbrero) en Teatro Brancaccio de Roma. Tocó los éxitos de toda su trayectoria musical. Al año siguiente, murió. Sin embargo, y pase a ser casi diez años de su desaparición, Fabrizio sigue colándose en las nuevas generaciones. Quizá, cada vez con más dificultades, tal vez con menos interesados, pero sí con mayor influencia en los pensamientos y estilos de vida. No queda dudas, entonces, que Fabrizio de Andrè es el trovador que hizo poesía con el sonido.
Algunos links para que puedan conocer la música de Fabrizio (cuando aprenda, los adjuntaré en esta web)
Todos los videos adjuntos son de su último concierto en Roma.
(Il pescatore)
Como todo aparato neotecnológico, el YouTube también es un visio. Y como todo visio, si les gustó estas canciones de Faber, pueden encontrar muchas más en los enlaces.

Sendero Mato Grosso


La obra de los sacerdotes que dirigen la Operazione Mato Grosso se puede resumir en una sola frase: convertir a fariseos en cristianos de acción. Desde hace treinta y seis años preparan a jóvenes de las zonas rurales de Ancash en labores agrícolas, de carpintería y de apoyo social. Lo curioso del caso es que los adeptos siguen una consigna que podría pasar por acto de locura: "Deja tus coasas, regala tu tiempo libre, apoya con tu sueldo, sé solidario".


Iglesia de Chacas - Ancash


El 1 de octubre de 1992 el sacerdote italiano Giulio Rocca fue asesinado por el Sendero Luminoso. Su compañero y compatriota, Daniele Badiali, escribió una carta dirigida a su superior, Ugo de Cenzi, refiriéndose al doloroso suceso. El mensaje terminaba con la siguiente frase: “Jesús premió a Giulio con una muerte parecida a la suya. Coraje, nuestro camino lleva a la santidad más perfecta, al martirio. La Operazione Mato Grosso nos prepara para morir”. Poco tiempo después, el padre Badiali fue secuestrado y asesinado por las huestes de Abimael Guzmán, remarcando crudamente los desafíos de ser misionero.

Badiali y Rocca pertenecían a la Operazione Mato Grosso (OMG), una organización fundada por Ugo de Cenzi que combate activamente la pobreza y el individualismo sudamericano. Nacido en Polaggia, un pequeño pueblo de la provincia de Sobrio, Italia, De Cenzi ha dedicado toda su vida al trabajo educativo con adolescentes difíciles, sin familia y con problemas de conducta. Al final de los años sesenta de padre Ugo, luego de la visita de Pietro Melesi –sacerdote en Brasil –se interesa particularmente por América Latina y en 1967 envía al primer grupo de jóvenes a apoyar la zona del Mato Grosso. En el 72, se establece definitivamente en nuestro país y de ahí en adelante realiza un constante trabajo de campo en las zonas más pobres de la sierra peruana.

Giuseppe Colombo, un joven italiano, hace cinco años que es un matogrossino. Cuenta que en un viaje al Perú se enteró de la OMG y del sello que tenía esta obra. De regreso a Italia, se interesó de manera particular por este movimiento y decidió trabajar activamente en él. A mediados del 2006, casado y con una hija, él y su esposa decidieron venir al Perú y apoyar la misión por un periodo de año y medio.

“Lo que más me ha tocado el corazón es la ayuda gratuita y la solidaridad hacia los pobres que el Padre De Cenzi da a través de su obra”. Comenta Giuseppe.


La OMG realiza dos trabajos paralelos. El primero, en Italia, consiste en la recolección de recursos económicos y alimentarios. El segundo, en América Latina, apoyando activamente las obras realizadas. Los mismos jóvenes que colaboran en Italia, vienen en el verano y por un periodo de cuatro meses trabajan en el Perú. Con frecuencia, los misioneros de la Operazione Mato Grosso deciden quedarse por varios años e incluso algunos se establecen de por vida, superando las duras pruebas a las que el entorno andino los somete, como ocurre en la zona rural de Huaraz, Carhuaz, Huari donde están desde hace más de treinta y cinco año.


En estos lugares, con el párroco de Quirvilla, un pueblo que está a 2 200 m. s.n. m., la OMG se dedica a recaudar fondos. A su vez, da trabajo quincenal a más o menos 30 obreros en labores agrícolas, ofrece el servicio de Oratorio, da catecismo a los chicos y dirige el taller de artesanos Don Bosco. Este último es particularmente interesante por sus trabajos y proyección.

El 19 de mayo este taller inauguró una exposición denominada “Los dones del sol” que tuvo como escenario la Ex- Iglesia Compañía de Jesús, en Trujillo. Al ingresar en el oratorio de tendencia barroca, la primera pieza que recibe al espectador es una impactante repisa de dos cuerpos, cuya parte superior está unida por un delgado puente que muestra el hermoso tallado de un dios precolombino. Sobre esta estantería, un sonriente Sol, del mismo estilo y labrado en cobre, da la bienvenida a los asistentes.

Al atravesar este portal, el montaje realizado por la arquitecta Rosa Colombo presenta, a diestra y siniestra, pequeños ambientes que nos remontan al concepto del hogar. La primera pieza es un juego de comedor tallado en pino. Su belleza radica en la locura del diseño del aparador, una media luna es la inspiración. Esta pieza es estéticamente complementada por los detalles de las sillas –pequeños escalones tallados a mano –que destacan de manera sutil los conceptos estéticos de los antiguos incas.

Los artesanos del taller Don Bosco, graduados en carpintería y con un ilustrado criterio del arte, no sólo se inspiran en las culturas del incanato. En un espacio cálido y privado, hay una pequeña representación de un altar que embeleza a los espectadores. El ara, tallado todo en caoba, muestra detalles de olmos de trigo hechos en pan de oro por un virtuoso artesano, quizá un maniático de la belleza. Sobre las paredes, como complemento a esta pieza, varias figuras de la Madonna, del Cristo y de San José adornan inocentemente el ambiente y muestran, de manera cándida, su tendencia naïf y prerrenacentista.

Siguiendo el recorrido, en el centro de la iglesia, una curiosa licorera es la protagonista de todo el evento. Su extraña forma puntiaguda, los finos tallados con motivos preincas y la atípica forma de abrir los compartimentos, son puntos de atracción que dejan anonadados a los espectadores. Si algo caracteriza las piezas estos artesanos, es que nada se desperdicia. En las pequeñas mesas, los adornos cincelados sobre el mármol acompañan perfectamente los tonos oscuros de la caoba.

Por último, en lo alto de la Iglesia, seis sillas adornadas con peculiares detalles son las reinas de la exposición. Con respaldares rectangulares, de media luna y en forma de numeral, cada una muestra una personalidad propia, y en conjunto, se vuelven una seductora pieza de arte. Sólo queda agregar, que el ensamblaje de las piezas en cada obra son unidas entre si. Ninguna necesitó de clavos, pegamentos u otro elemento externo. Sutilezas de una ebanistería producto de la fusión entre la capacidad peruana y la vieja tradición de una Brianza carpintera.

Hemos conocido –a grandes rasgos –la fuerte influencia de la Operazione Mato Grosso. Personas que han optado por dejar su mundo, cargado de comodidades y excesos, realizan día a día una obra concreta a favor de los pobres. Un trabajo de fatigas y retos, pero de sinceridad y apoyo. De verdaderos misioneros que se soltaron de la familia, las parroquias, la nación y escogieron el camino de los hechos.

Algo que resaltó Giuseppe Colomo del padre De Cenzi fueron las palabras de motivación para sus jóvenes: “Deja tus cosas, regala tu tiempo libre, apoya con tu sueldo, sé solidario”. Una lección que hoy por hoy va a contra corriente, pues pretende integrar a la gente en vez de hacerla individualista. Un discurso que escandaliza a los profesionales y a los seudo creyentes; un consejo utópico y alquimista. Una alquimia que ansía convertir a fariseos en cristianos de acción.


Con la investigación de Emilie Kesch
Publicado en día30


domingo, 15 de junio de 2008

Cyborgs Criollos

Dédalo se puso a trabajar y fabricó sus alas. Entrelazó las plumas, desde las más pequeñas hasta las más extensas. Con sogas y cera unió su novedoso artefacto. Terminado el invento, batió alas y se elevó en los aires. Luego de asegurarse del buen estado de su creación, bajó, equipó a su pequeño hijo, Ícaro, y le enseñó a volar advirtiéndolo de dos cosas: no hacerlo demasiado alto, pues el calor del sol derretiría sus alas, ni demasiado bajo, porque las aguas del mar atrofiarían el invento. En aquel momento, padre e hijo se lanzaron a volar.

Cruzaron de Lebintos a Delos
y entonces, Ícaro, emocionado, ascendió como si quisiera superar el infinito. El ardiente y despiadado Sol ablandó la cera de sus alas y las despegó. El joven, invadido por el pánico, intentó flotar con sus brazos. La escasa cobertura no pudo sostenerlo y precipitadamente cayó al mar. Dédalo lloró su pérdida y maldijo la ciencia que lo había permitido crear aquel mortífero artilugio.…Desde épocas remotas el hombre se ha enfrentado a diversos infortunios reduciéndolo a la condición de una criatura minúscula e impotente. No obstante, siempre astuto, se las ha arreglado para implementar y repotenciar su cuerpo. Para ello, se ha valido de adminículos externos, como las prótesis, gracias a los cuales ha incrementado y transformado a veces de modo irreconocible su apariencia o sus órganos internos.

En Trujillo, en la sexta cuadra de Bolognesi, se encuentra el único centro de prótesis. En un lugar signado con el supersticioso número 666, la distribuidora DESERT vende productos de diversos diseños. Su taller está ubicado al lado, al fondo de una cochera. Cruzando varios diminutos centros de salud, a la mano derecha y de manera casi camuflada, se encuentra el taller del señor Juan Carlos Salcedo. Este hombre, experto en su oficio desde hace una década, conoce perfectamente los artefactos que elabora, el proceso de adaptación en los pacientes y las características particulares que demandan cada una de ellos.

Las prótesis de ahora –cuenta –son de plástico para que resulten más livianas. Antiguamente se hacían de fibra de vidrio y eran incómodas para el cliente. Ahora esta industria o tecnología, ha avanzado a tales pasos, que es posible encontrar incluso manos mecánicas y otras prótesis sofisticadas que ayudan considerablemente en el día a día al paciente. Para las piernas –comenta –es otro proceso. Según el estado y características orgánicas del paciente se crea la prótesis. Si se trata de un diabético, la presión que ésta deberá ejercer será mínima. Pero si el paciente perdió el miembro en un accidente, la presión será más bien un medio de equilibrio. Con masajes y terapias, el muslo restante se reduce para encajar perfectamente en el orificio, se prepara además los riñones y se trabaja minuciosamente el equilibrio para una buena coordinación.

Juan Carlos Gálvez tiene 32 años, es una especie de cyborg criollo. Por cosas de la vida, perdió su mano izquierda hace un par de meses. José Augusto, con quien comparte el horario de rehabilitación, es un hombre de 52 que extraña mucho los chocolates, sobre todo los que vienen rellenos con pasas borrachas. Debido a la diabetes, tuvo que cancelar su edulcorado vicio y asumir una nueva labor: aprender a caminar sin una pierna. Ambos se reúnen un día sí y otro no en el pabellón A del hospital Belén. Las enfermeras refieren que en este pabellón se ubica a los discapacitados que buscan asumir una nueva situación. En el periodo de seis meses y debido al constante apoyo psicológico y terapéutico, afirman que la persona que perdió un miembro se encuentra lista para usar una prótesis.

Juan Carlos, un hombre callado y de respuestas cortas, refiere que ya le tomaron la medida de su muñeca para que encaje en ella el “remedo” de su mano anterior. “Ahora estoy usando un guante similar a mi prótesis. Debo acostumbrarme a su peso y a la idea de contar con algo que no es mío”, asegura. Sus ojos, pequeños y oscuros, revelan lo duro de la situación desesperada que le ha tocado vivir. Lleva dos meses aprendiendo a usar su prótesis de la misma forma que viene educando su mente y sus sentimientos para adecuarse a su nueva realidad.
El señor José Augusto, según cuentan las enfermeras, se ha dejado el bigote. De frases graciosas y voluntarioso, con el pasar del tiempo ha aprendido a manejarse muy bien con una prótesis en la pierna izquierda, que perdió a raíz de un shock diabético. Para don Pepe, el uso de la prótesis fue algo complejo, ya que tuvo que aprender a pararse, equilibrarse y dar pasos con un objeto ajeno a él y que se mueve con rigidez. Sin embargo, ejecuta su rutina cotidiana negándose rotundamente al uso de algún otro soporte exterior. “Con los masajes he podido soportar la presión de la prótesis, con los ejercicios a manejarla y con la terapia a asumirla. Ahora puedo andar casi, casi como antes”. Asegura además que usar una prótesis a veces puede ser ventajoso. Cuando sale de rumba con su mujer puede cambiar, si de eso se trata, una chillona salsa por un romántico vals; cosa que antes, “era imposible siquiera de pensarla”.

Los implantes no necesariamente son externos. Muchas veces los cyborgs criollos se encuentran entre nosotros y pasan absolutamente inadvertidos. Uno de ellos, por ejemplo, es Ana María de 26 años quien decidió, como toda la manada de mujeres alienadas por el culto al cuerpo, mejorar considerablemente la forma y el tamaño de sus senos. Para ello, recurrió al clásico implante de siliconas y a una supuesta cirugía menor. Un corte en el pezón, un par de bolsas de silicona y un peeling ad portas son los pasos para tener un par de agradables y redondeadas mamas. Para ella, este cambio radical no fue nada molesto, y pese a estar consciente de tener un elemento extraño en su cuerpo, muchas veces lo experimenta como parte de sí misma. “De hecho, los primeros días sientes que los senos te pesan como no tienes idea, incluso yo me los sostenía con las manos porque sentía que se me iban a caer. Pero, conforme pasa el tiempo y te haces diversos masajes, las cosas van mejorando hasta que te acostumbras”.

Los implantes internos no se limitan sólo a mejorar la estética, sino también las funciones del cuerpo. Las prótesis dentales, por ejemplo, utilizadas en el mundo antiguo y luego por los nobles del medio evo, son la alternativa más cómoda y funcional para quien quiera recuperar o mejorar su estado maxilar. Para la señora Lourdes, de ochenta y dos años, usar la prótesis fue todo un reto. Cuenta que al principio la presión de la corona le resultó fastidiosa y extraña, le incomodaba para hablar o para comer. Pero con el tiempo su cavidad bucal se adaptó. Ahora esos dientes postizos son como si fueran parte de ella misma. Es por ello que quizá, el sacárselos o limpiarlos le resulta siempre un tanto incómodo. Cuenta la señora Lourdes que para ella es antiestético ver sus dientes flotando dentro de un vaso. Incluso, su limpieza le parece a veces vergonzosa. “cuando estoy en un baño público, espero que haya poca gente para limpiar mi dentadura y, cuando no hay remedio, me la quito y finjo lavarme las manos con ella dentro. Es bochornoso no porque evidencie que soy vieja, sino porque siento que una parte de mí está fuera de su lugar”.

Con frecuencia, las prótesis pueden jugar malas pasadas. De hecho, es extraño tropezarse con una pierna falsa o saludar sin sentir el apretón de manos; pero de todas, la más graciosa, debe de ser perder la dentadura mientras se hace el amor. Sin embargo, ya sea por un accidente o por el paso del tiempo, todos estamos irremediablemente condenados a ser una suerte de cyborgs. Desde gafas y bastones, hasta dentaduras postizas, bisoñés y auriculares, el hombre se las ingenia para sustituir sus carencias y mejorar su aspecto.



Con el apoyo de Emilie Kesch
Publiocado en Día30

domingo, 30 de marzo de 2008

Barbaries de los civilizados. Escrito por: Orietta Brusa

Hay moda y moda. Lo más importante es seguirla. En Trujillo ya somos muy “in”: estamos llenos de malls, esta especie de moderno paraíso terrenal donde todos podemos soñar de pertenecer al primer mundo… En el mismo tiempo, contradictoriamente, seguimos otras modas: la ecología, el ambiente, la protección de la fauna salvaje, la lucha a la contaminación. ¡Qué bonito! ¡Cómo somos modernos!

Por supuesto, cuando se habla de fauna, nos referimos al panda gigante, al leoncillo, al oso perezoso, a los dragones de Komodo y a cuantas otras criaturas vivan bien lejos de nuestro hábitat y no nos molestan en lo más mínimo. Cuando se habla de animales domésticos, el discurso cambia. Por ejemplo: el perro callejero, producto de la incivilidad, del egoísmo y de la ceguera humana, además de la concepción tolemaica del universo: el humano al centro de todo y con derecho a todo. Los animales son abandonados por muchas razones: el dueño “descubre” que el cachorrito que compró para divertir a sus hijitos, no es un peluche y por lo tanto come, jugando hace daños (como todos los cachorros y humanos, también), ladra, orina y defeca. Por lo tanto, molesta y lo bota. Se enferma y no vale la pena gastar para él, mejor “desecharlo”. O descubre que el perro fino, carísimo y otro símbolo de su status, es mucho más fino que él mismo...
Personalmente tengo cuatro perros, recogidos medio muertos de hambre y de enfermedades. Hasta ahora, gracias a San Francisco, los vecinos no se han quejado, menos una, la clásica “dama” de oropel (¿será pariente del sofisticado Comandante que quiere desalojar el refugio Amigo fiel o es sólo otra que no conoce aún la revolución copernicana?). Los pobres animales sufren penas horribles y, en vez que despertar la compasión en los tiernos corazones humanos, suscitan molestia y asco. Si alguien los recoge y los cuida, es un loco fastidioso y peligroso para la salud humana.

En muchos países, sobre todo católicos, donde la mayoría tiene esta mentalidad, las autoridades han intervenido para poner multas muy fuertes para el abandono y el maltrato de los animales. Hace poco una jueza alemana ha condenado a siete (7) meses de cárcel efectivo a un tipo que ha matado su gato tirándolo por la ventana: una persona tan descontrolada y violenta que se desquita con un animal indefenso, tiene que ser castigada. La jueza ha rechazado de pactar una multa de 1000 euros (más o menos 4200 soles): la plata no compra ni la cultura ni la civilización. Todas las municipalidades tienen perreras donde se recogen y se cuidan los animales callejeros. Aquí, nuestras “modernas” autoridades, siempre listas a pedir y aceptar plata de Europa para sus megaproyectos del desarrollo, tienen la simpática costumbre de envenenar periódicamente a los perros callejeros. Los pobres son penalizados dos veces: una, por ser abandonados por hombres más brutos que ellos; dos, porque en vez que castigar al que comete un acto de barbarie, son castigados ellos por ser víctimas. O sea, en una situación humana, se va a la cárcel el que sufre un robo y no el ladrón. Esas autoridades, en un país civilizado, ya estarían en la cárcel. Aquí, justamente, son representativas de su pueblo y administran el poder.
En Trujillo, como en otras ciudades del Perú, hay grupos de personas que crean refugios, por supuesto con la contribución privada y voluntaria de unos pocos ciudadanos humanitarios. Los refinados vecinos se quejan. ¡Qué horror! Los animales ladran (¿Nunca han escuchado el ruido que producen los humanos con sus cláxones, carros, fiestas hasta las seis de la mañana con música a todo volumen?) y ensucian (¿Serán los excrementos de los perros que producen la contaminación que está destruyendo el planeta?). Creo que ni un brontosauro con un ataque violento de diarrea pudo producir tanta contaminación como la común y corriente ama de casa que usa, para limpiar su preciosa guarida y atender a sus seres queridos, tantos desperdicios químicos: detergentes, ambientadores, pañales desechables, contenedores de plástico, etc...etc.
Los pocos civilizados que tratan de proteger a los últimos de la tierra, son perseguidos por bárbaros egoístas disfrazados de ciudadanos responsables preocupados por la higiene. Una vez pasaron en la televisión la protesta (manipulada) de un grupo de gordinflonas, arrastrando sus críos flacuchos, contra un refugio de perros que “comprometía la salud de los niños”. Pagaría para ver el tipo de higiene que estas damas practican en sus hogares, saber cuánta comida chatarra se tragan sus criaturas, así como me encantaría medir la cantidad de contaminación que producen con todos sus artefactos y su estilo de vida. El asbesto, que ha sido prohibido en todo el mundo hace 30 años por cancerigeno, se usa normalmente en las viviendas. Las gaseosas con colorantes tóxicos se transforman en la bebida nacional y los niños se las tragan proporcionadas por los precavidos padres. Hablando de higiene ¿Cuántos en una reunión toman del mismo vaso y, quizás, luego besan a sus críos? Tal vez el primero de la gira tenga tuberculosis, el segundo herpes, el tercero hepatitis…

Otro papel interesante es el que juegan las autoridades: no hay una sola perrera en todo el país. Los perros que están en la calle y ahí mismo pueden enfermarse y morirse hasta que no molesten a los humanos, entonces los envenenan. No hay multas ni medidas de protección hacia los animales. Justamente los ciudadanos no piden (ni hay espacio en su cabecita medieval para esto) el cuidado de los animales que sería, en el mismo tiempo, el cuidado de los humanos. ¿Se imaginan que pasaría en Trujillo si la municipalidad presupuestaría un gasto fijo para mantener una perrera? El primer grito sería el muy hipócrita “¿Y los niños pobres?”. Los niños pobres no se han caído de la luna. Si sus padres tendrían un trabajo digno, las empresas “socialmente responsables” no tendrían que practicar la “virtud” de la caridad ni el alcalde interpretar el papel de “benefactor”.

Ciudadanos de buena voluntad quieren humanizar el centro histórico. ¿Además de restaurar las casonas, prohibir el ingreso de los carros y estrenar actividades culturales, no sería humano saber que uno puede pasearse sin encontrar perros abandonados en situaciones penosas? ¿Qué imagen tendrán de este país los tiernos y codiciados turistas extranjeros que (a pesar de los 700.000 irakíes masacrados por los países de la nueva Santa Alianza USA-UE) hacia los animales tienen una postura mucho más humana y civilizada?

Un pajarito me contó que quieren “restaurar” una huaca que está en el perímetro de la UNT. El restauro, que necesitará una considerable cantidad de plata, en realidad será una burda reconstrucción hollywoodiana (o chollywoodiana) que ningún restaurador serio aceptaría. Como expresión cultural creo que sería mucho más efectivo proporcionar a la ciudad una perrera. Hacemos algo pequeño y concreto, en vez de soltar rollos hipócritas y abstractos en costosas conferencias sobre el medio ambiente y el patrimonio cultural que comprende la fauna salvaje. “Patrimonio cultural” es también el maltrato a los animales. A propósito: en la INRENA trabajan los únicos en Trujillo que no saben que en el mercado mayorista se venden libre y descaradamente animales de la selva…

Más conozco a los hombres, más quiero a mi perro.
Abre la puerta a ese perro, cuídalo, aliméntalo y trátalo con cariño. El te dará lo que jamás ningún humano seria capaz de darte. Diógenes (
Sinope, ca. 412 adCCorinto, 323 adC)

sábado, 15 de marzo de 2008

Trujillo in the future

“Señores pasajeros, tenemos el placer de anunciarles que en breves minutos aterrizaremos en el Trujillo Futuro. La temperatura en el exterior es cálida y la amabilidad de su gente es grande. Machina Futurum, agradece su preferencia y los invita a disfrutar de esta novísima ciudad. Recuerde que por Intronet puede adquirir sus pasajes de retorno tan sólo haciendo un clic en la uña de su índice derecho. Gracias y hasta nuestra próxima aventura. Cez5998, su aeromoza de turno…” fue el mensaje que nos despertó a los pasajeros e indicó que habíamos llegado a la tierra de Vallejo, pero en un tiempo infinitamente distinto.

La temperatura en el avión era fresca, a pesar del presentimiento de un calor infernal. El actual aeródromo “Martínez de Pinillos” luce totalmente renovado: ultra moderno a diferencia del anterior. Antes de poder salir y encontrarnos cara a cara con los nuevos aires trujillanos, una manga metálica se extiende desde la portezuela del avión hasta el ingreso al Área de Arribo Nacional. En el interior, el microclima artificial es otra vez fresco y satisfactorio.

Nos ubicamos en el tercer y último nivel del aeródromo. Un mapa digital muestra que además de estos tres niveles existe un sótano. Todo armónico y bien distribuido.
El tiempo ha transformado el Terminal en una gran esfera de donde salen dos extensos y pulidos tijerales: uno al extremo del otro. Debido a que somos pasajeros nacionales, nos ha tocado conocer el sector de la izquierda. Parece extraño, pero por todas partes esta palabra ha sido conjurada y reemplazada con sinónimos, como si se tratara de una misteriosa germanía*.

Al ingresar por la última puerta, nos encontramos con una retahíla de asientos azules repletos de pasajeros con destino a distintas ciudades del interior del país: Chimbote, Chiclayo, Huaraz, e incluso Chincha. Al dirigirnos al centro del aeródromo, tomamos el ascensor panorámico y descendemos al segundo nivel. Una vez ahí, una amplia y cómoda terraza, custodiada por dos pequeños comedores de genethic food(1), nos da la bienvenida en uno de sus blancos muebles circulares (muy al estilo de 2000 Odisea en el espacio) con un atento barmarker(2) y una limonada frozen color azul. “Para nosotros, es un placer recibir a personas que vienen desde un tiempo tan lejano” nos dice el tipo ataviado de blanco platino, con la sonrisa como estampada y el rostro aplanado.

Luego del lujoso recibimiento y el breve descanso, nos dirigimos directamente al sótano. En él, un inmenso subway celeste nos aguarda lleno de personas de distintos lugares e incluso, parece, de diferentes galaxias. El interior de la colosal nave está dividido en dos columnas: cada una tiene cincuenta asientos distribuidos en pequeñas filas de cinco. Cuatros sujetos, que dicen llamarse Vincent, Astor, Frida y Omega3 son nuestros acompañantes en esta travesía. El feerguía(3), repetitiva voz creada en un cyberestudio, informa que nuestra primera parada será en La Ciudad Empresarial del Norte, a pocos kilómetros de aquí.

La Ciudad Empresarial del Norte está ubicada en El Cortijo, donde alguna vez existió la Avenida Mansiche. Sobre un perímetro plano, el colosal proyecto se impone con sus 185, 172. 470 metros cuadrados. Creada para satisfacer la necesidad de los empresarios – y de quien quiera serlo- este imperio alberga los más vanguardistas negocios. Los rabishmouse (4), por ejemplo, encargados de una meticulosa limpieza en las viviendas, se rematan cada fin de mes en la feria artesanal.

Esta gran ciudad ha generado su propio microclima como fuente de energía. La ubicación frontal hacia el occidente logró, en un principio, mantener a los transeúntes bajo una temperatura satisfactoria, gracias a los vientos costeros. Desafortunadamente, esto se ha debilitado en los últimos dos años. Ahora, sobrepasando los 40 grados, es imposible sentir la refrescante brisa marina. Contrariamente a los meses anteriores (dicen que era una bendición si se llegaba a los 10º), el calor – hoy por hoy – es insoportable y agobiador.

Debido a la ubicación de la ciudadela, es fácil contemplar aún hermosos crepúsculos, esos que la huachafería prehistórica conocía como sunsets. Además, bajo el hermoso atardecer, se muestra un plano interesante de las ruinas de Chan Chan, cada vez más antiguas, extrañas y distantes.

El diseño interior de La Ciudad Empresarial del Norte muestra un eje central desde donde se ramifican otros apéndices, como plazas, áreas comerciales, oficinas y restaurantes.
Para poder ingresar a esta exclusiva ciudadela es necesario atravesar una alameda, eje principal de este monumento. En su orilla, una imponente escultura de barro representa las olas del mar, un mar que poco a poco está invadiendo las partes vulnerables de la vieja ciudad.

En el interior de la Ciudad Empresarial, a diestra y siniestra, se imponen dos edificios. Uno es el intelligent building de la Cámara de Comercio y el otro sus oficinas administrativas. Por la misma estrada, se puede llegar al Recinto Ferial, la Zona Comercial, los restaurantes, el Centro de Convenciones, el Hotel Empresarial y la Escuela Gerencial, sobre los cuales se eleva un elegante mirador. Desde allí, se puede observar un extraño mar, cada vez más feroz e intimidante, o una gran cantidad de personas en un silencioso ir y venir. Ésta nueva generación, cada vez más callada y aislada entre sí, lleva una frustrante vida de fracciones y porcentajes, de estadísticas y fórmulas confusas, según ellos, con resultados que se manejan a la perfección.

Es casi de noche y la ciudad, a lo lejos, luce un resplandor celeste. Llegamos a Metallum (antiguamente la Avenida Pizarro) y nos damos cuenta de los verdaderos cambios futuristas. Las calles lucen lizas y extremadamente brillantes. En las veredas, hechas de fibra de vidrio, hay dos tachos de basura, uno azul y otro blanco: uno para desperdicios biodegradables y otro para productos reciclables. Hay también nuevos y extraños medidores de tiempo para autos, con una conexión para poder recargarlos. El servicio cuesta 3 virtuoros (equivalente a 3 dólares del viejo tiempo de donde venimos), debido a una imprevista baja de energía en toda la ciudad.

A la mañana siguiente, fuimos a conocer el último lugar del recorrido, el Centro Cultural de Trujillo, ubicado en lo que fue la antigua Avenida Húsares de Junín, hoy conocida como Winston Churchill. Alberga una soberbia Escuela de Arte, un pequeño anfiteatro al aire libre y una minimalista galería para exposiciones. Gareteando(5) el commonbus(6) celeste, hay que caminar luego unos cuantos metros para encontrarnos con el Anfiteatro al aire libre. En su interior, un grupo de jóvenes ensaya una especie de coreografía y canto musical, conocido como mousicallo(7): la historia de unos primitivos jóvenes que luchaban por obtener mejoras estudiantiles y sustanciales cambios de vida en sus mujeres. A estos jóvenes, extinguidos hace ya varios años, se los recuerda por el cabalístico número 68 y por lo escandalosamente rebeldes que fueron.

Frente al anfiteatro, un edificio en forma de U con ingreso en la esquina de la avenida Churchill se impone frente a nosotros. Nos informan que es el Museo de Arte Contemporáneo. El aspecto de este edificio, inspirado en las formas de las colinas, nos da la impresión de vivir en un Matrix superrecargado. La estructura vidriosa de sus paredes refleja nítidamente el silencioso paisaje exterior. Frente al Museo, hay una Escuela de Arte y una aséptica* cafetería. Los estudiantes, sentados y reposando en el fresco local, revisan de rato en rato las virtuales y transparentes imágenes de La Gioconda, La Fragua de Vulcano y Los Che Guevara y las Marilyn Monroe de Andy Warhol. Todos concentrados en sus asuntos y desinteresados de los demás. Sólo se oye, casi por compromiso, el lento y ascendente Bolero de Maurice Ravel.

Estamos de salida y el conductor nos traslada al centro de la ciudad. En la Plaza Mayor, unas cimbreantes palmeras han logrado sobrevivir a la frialdad producida por los inmensos rascacielos que impiden el ingreso de la luz solar. Atrás, mucho tiempo atrás, quedó el Servat como el vanguardista de las alturas. Ahora, gigantescos dinosaurios de acero se elevan en el horizonte latitudinal. Para absorber la fuente térmica del sol, unas inmensas rosetas magnéticas han sido incrustadas bajo la tierra. Así los invernales centrícolas, reciben un pálido consuelo a su frío secular*.

Una vez en Machina Futurum, los encargados de hacer un informe de este viaje, nos entretenemos escribiendo algunas notas recordatorias: la vida ha cambiado. Los seres muestran una fobia extrema al color rojo y han hibernado sus ideales. Los jóvenes ya no son jóvenes y los niños se volvieron adultos. El silencio de la indiferencia ha triunfado. Felizmente, luego de unas cuantas horas - luz de regreso, el avión aterriza de manera satisfactoria en el Trujillo del 2008. Bajamos. Respiramos el aire de un Trujillo entrañable que quizás esté a tiempo de escaparse de esta triste y vertiginosa surrealidad.

Glosario:

Genethic food: Neologismo. Comida transgénica altamente sintetizada.
Barmarker: Neologismo. Sujeto robotizado que atiende en el bar del futuro.
Feerguía: Neologismo. Palabra compuesta de feérico (fantástico) y guía; es decir, un guía virtual.
Rabishmouse: Neologismo. Palabra compuesta de las voces inglesas rabish (basura) y mouse (ratón), animalito metálico que devora la basura de los lugares más recónditos de las casas.
Garetear: Neologismo. Del francés gare (estacionar).
Commonbus: Neologismo. Palabra compuesta de las voces inglesas common (común) y bus.
Moussicallo: Neologismo basado en la voz francesa moussicál (musical)


Publicado en día30

jueves, 21 de febrero de 2008

Travesía



La madrugada del 27 de enero, cerca al Pasaje Albarracín, el “Negrasho” y el “Gordo Piero” caen abatidos por la policía. Ésta, autorizada para atraparlos vivos ó, mejor aún, muertos, enfrentaron cara a cara a viejos enemigos. El primero era conocido por canibalizar autos y el segundo como extorsionador y asaltante de casas “pitucas”. Ambos proveedores de ese marginal y congestionado tenderete al que todos los trujillanos acudimos sin admitir abiertamente que lo necesitamos: Tacorita.

La travesía comienza en la Gálvez, calle que alberga a vendedores informales de papas, tomates, ropa y comida al paso. Detrás de ellos se encuentra el Mercado Mayorista. Esta vez nos tocó avanzar dos cuadras que se hicieron interminables debido al tráfago de gente y autos. Dentro del nuestro, un tico amarillo con un letrero que dice Thalía (quizá por la mexicana), el chofer sintoniza RPP. Raúl Vargas especula sobre los beneficios que obtendría Fujimori si Vladimiro y De Bari Hermoza se acogen a su derecho al silencio. Afuera, se impone la silenciosa pared de un edificio donde alguien, con letra Palmer y adornos barrocos, ha escrito: “La verdad es el único camino para la libertad”.

Pasadas las infernales cuadras y doblando a la izquierda, nos encontramos cara a cara con la extensa Avenida Los Incas. A lo lejos, se observa imponente el cerro del Porvenir. Frente a la Gonzáles Prada y a la derecha de Los Incas, un enorme letrero metálico de la Phillips atraviesa la calle de vereda a vereda. En el centro, nuevamente con letra Palmer, una frase de bienvenida nos informa que hemos llegado al Emporio Albarracín.

Recorrer sus calles y conocer sus mitos será toda una aventura. Para ello, me acompaña Manuel, un experto de la vida tacorina. Hoy está vestido con un pantalón color gris, camisa verde petróleo, zapatos y medias negras, y su clásico anillo de oro en el anular derecho. Su oficio, declara sonriendo, es ser hoy mi cicerone.

El largo pasaje se hace evidente desde las viejas “porteras”, dueñas de sus parrillas de hojalata. Estas matronas de la cocina te miran fijamente a los ojos, como escudriñándote, te dan respuestas cortantes y por lo general se llaman Vicky, Carmen, Lucy o María. En el menú, el plato favorito es el “paticucho”. El contenido de éste provocativo menjunje es una mezcla de patas de pollo (sin uñas, asegura la cheff), sal, pimienta, mucho comino y una permanente abrasada en aceite reciclado. Lejos del mimado primer puesto, una matrona regordeta, y menos creativa, vende a los ávidos transeúntes riñones bañados en una especie de “salsa inglesa”.

La tarde no puede estar mejor. El día de hoy las nubes cargadas obstruyen el paso de los insoportables rayos solares y la brisa refresca – e incluso enfría- el cuerpo de este caminante, viejo odiador del verano.

En las calles de Tacora, hay un ir y venir apresurado de personas. Algunos hombres cubren sus miradas con gafas oscuras, caminan con las manos en los bolsillos – manoseando quizá, alguna daga filuda-, muestran “adornos faciales” y tatuajes de distintos diseños (nombres, santos conocidos y aun números de serie). Algunas mujeres andan con el seno al descubierto cerca a la boca de un niño. La estrada alberga además, en una terrible congestión, a compradores, vendedores, revendedores, artesanos y curiosos. A estos últimos, los malandros tahúres los conocen con el despectivo nombre de “sapos”.

Una travesía en Tacora llega a ser extenuante, incluso mortífera. Las primeras cuadras están saturadas por pequeños puestos ambulantes. En estos, por lo general, graciosas anfitrionas ofrecen celulares y sus piezas. Más allá, técnicos electrónicos reparan artefactos de antaño, como televisores de 14 pulgadas, pantalla en forma de huevo, a tres colores y con la manija redonda para cambiar canales; incluso, aseguran dejar como nuevos: zapatos, planchas, cocinas y hasta VHS y Betamax. Jacinto Pérez, un viejo artesano de la primera cuadra del pasaje Albarracín, además de tener tatuado el número ocho en su pulgar derecho, afirma tener 60 y ser un experto en la talabartería, pues los viejos zapatos los deja listos para caminar, incluso, sobre vidrio quebrado.

Si nos adentramos un poco, ingresamos al paraíso de todo aquel que quiera ser un empresario de éxito, ahora que este espejismo está tan de moda. En esas cuadras, se encuentra literalmente de todo: picos, carretillas, hachas, martillos, autopartes, repuestos de tractores, carritos sangucheros, bicicletas, motos, nintendos, play stations, relojes, lentes oscuros, ropa, gafas para ver de cerca y de lejos, refrigeradoras, maquinaria de industria pesada, hornos para abrasar pollos e incluso, si haces pedidos previos, toda la parafernalia para un soñado restaurant.

No cabe dudas, pues, que Tacora es un zoco de compra y venta de cosas inservibles pero que, de un momento a otro, pueden volverse necesarias. Los vendedores, con recelo y cuidado, ocupan sus puestos desde tempranas horas de la mañana, concluyendo su jornada al anochecer. Los más “moscas” han construido un edificio de dos pisos. En el, la primera planta primero, es distribuida para baños públicos y un comedor con apetecibles platos típicos: hoy, por ejemplo, se ofrece mondonguito acompañado de un vaso de maracuyá, como refresco, y un plátano de la isla como postre. El segundo nivel es compartido por dos grupos de pequeños empresarios: uno de estos, el de Víctor Meléndes, tiene tres mesas de billar en las que se cobra un sol por una hora de juego. El otro, es el taller de una pareja que ofrece simpáticos objetos tallados en madera. En su diminuto mostrador, sonriente, se exhibe la mandíbula de un pequeño tiburón. Rosita, la esposa del dueño, cuenta que su marido lo ganó en un viaje a Sullana, el 98. En esa época, debido a la Corriente del Niño, era casi normal que el mar norteño arrojara extraños especimenes dignos de colección, como éste.

Los vendedores, al igual que los objetos de su mercadería, tienen historias singulares. Se cuenta que allí es posible encontrar ceramios y hermosas chaquiras que alguna vez adornaron a un poderoso emperador. Otros afirman que los estudiantes de medicina pueden encontrar cráneos de todo tamaño y grosor, de niño, de adulto, de hombre o de mujer. Sin embargo, ninguna historia es tan interesante como la de quienes trabajan en la cuadra 10 de Balboa. Aquí, los expertos en autopartes alardean tanto de su eficacia, que dicen ser capaces de encontrar la pieza, el repuesto, el motor e incluso la placa original de cualquier marca de carro. Todo consiste en “datear caleta” el sitio donde los pueden “encontrar”. Así, en menos de 24 horas, si es que tienes los mangos suficientes en el bolsillo, puedes recuperar el espejo de tu Ford, tu equipo Sony, la placa de tu Wolswagen y hasta transformar a tu Tico en un elegante Peugeut.

Aquí, en Albarracín, los protagonistas de estos bulliciosos negocios alguna vez pasaron por El Milagro. Son los llamados “Taytas”, amigos de los “Burros” “Choros” ó “Pirañas”. Pertenecientes a esa fauna, cada tarde estos personajes son las estrellas al encabezar, con diversas proezas, los titulares de El Satélite.


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